

En la reorganización de las provincias hispanas llevada a cabo por Cayo Octavio Augusto en el año 27 aC, la Hispania Ulterior Baetica queda a cargo del Senado siendo su capital la que de nuevo, será conocida como Colonia Patricia. Este título, unido a una "refundación" de la ciudad y a una posible deductio, fue concedido en el 25 aC. Durante la época de Augusto se transformó la ciudad, expandiéndose hacia el río, reorganizándose el viario y los espacios públicos como el foro colonial se construyó el teatro (con la intervención del propio emperador, sus representantes y los principales benefactores de la ciudad (Persini Marii, Annaei), muy relacionados con las explotaciones mineras), un acueducto (el Aqua Augusta) y probablemente el anfiteatro. También, coincidiendo con el viaje del emperador se acuñan monedas con la leyenda Colonia Patricia.
Durante la época de Tiberio Claudio Nerón César (Tiberio) se construye el forum novum y el puente sobre el arroyo de Pedroches.


Siendo Tiberio Claudio César Augusto Germánico (Claudio) emperador se inicia la construcción del Centro de Culto Imperial, con la edificación del templo, cuyas ruinas pueden observarse en la actual Calle Claudio Marcelo, y la plaza porticada que lo enmarcaba, concluyéndose en la época de Nerón, junto con un circo en las inmediaciones. Ya con Domiciano se construye el segundo acueducto, el Acueducto Aqua Nova Domitiana Augusta. También durante este periodo, siendo Lucio Cornelio edil y duoviro, se construyen fuentes públicas en la ciudad y se decora el primer acueducto con numerosas estatuas de bronce.

A finales del siglo II se desmantela el circo oriental construyéndose, al parecer, otro segundo circo, al oeste de la ciudad, junto al actual rectorado de la universidad, un tercer acueducto (el Acueducto Aqua Fontis Aureae) y un foro provincial en los altos de Santa Ana.

Entre los años 294 y 296 se cree que se construye el palacio imperial palatium Maximiliani junto a la actual estación ferroviaria. El cristianismo jugó un papel muy importante en la ciudad a partir del siglo III, siendo obispo de esta ciudad Osio, quién presidió el Primer Concilio de Nicea y fue consejero del emperador Constantino I el Grande, y siendo muy numerosos los enterramientos cristianos con sarcófagos en el siglo IV, importados de la propia Roma, lo que lleva a pensar que existía una sólida aristocracia cristianizada en Córdoba, que explicaría el rechazo de la ciudad al arrianismo de los visigodos en siglos posteriores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario